DzActiviste.info Publié le mar 12 Mar 2013

أفكار / Ideas – As seen from Algiers: Has France lost its “magique”?

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Dans son premier post pour Textures du temps, Sami Everett ouvre, en Anglais et en Espagnol, une nouvelle rubrique. أفكار / Ideas présentera de nouvelles pistes ou idées de recherches nées au hasard de nos observations ou de nos découvertes archivistiques. À charge pour d’autres chercheurs de s’en saisir s’ils le souhaitent. Pour aujourd’hui, il est question de football, de migration, et de la France.

On the streets of downtown Algiers today, FC Barcelona, Real Madrid and Manchester United football shirts far outnumber those of the old French favourites L’Olympique de Marseille (OM) and Paris Saint Germain (PSG).

Football game in a park, Parc de l'Horloge, Algiers, March 2013 (© M.Rahal)

Football game, Parc de l’Horloge, Algiers, March 2013 (© M.Rahal)

Even local teams like el Harrach (USMH) or Jeunesse Sportive de Kabylie (JSK) are less popular, especially, perhaps, for men under the age of 35. Last week the roars from within the walls of the neighbourhoods adjacent to boulevard Didouche Mourad and Mohamed V avenue, as Ronaldo scored the goal that would qualify Real Madrid for the quarter finals of the Champions league, were very loud. But the sounds of celebration that will emanate from the thousands of satellite clad households should Barcelona beat Milan this evening will be deafening.

Paris, as their supporters sing, may well be magique but this is no longer the perception from Algiers. Recently, the affaire du voile, Sarko’s racaille bashing and the association of Mohamed Merah with a broader ‘Algerian problem’, albeit tempered by new president  Hollande’s attitude, has reinforced an image that – as supporters might sing – Paris est raciste. Until 1980, perhaps thanks to the last remnants of post-colonial legal measures connecting the countries and familial repatriation, the French capital may have been an almost exclusive route to a place where “the streets are paved with gold”. Yet as the ambivalent relationship of yesterday dissipates in popular terms, la France has become far less of a unique reference point in dreams of escape.

Many academics today insist on the architectural, administrative and linguistic French vestiges as indicative of an Algerian affective identification to France, which oriented migrations. Yet Canada, Dubai, Spain, London the US and Berlin are all more present in Algerian dreams of migration. Indeed, the opportunities presented by migration to places other than France seem greater, and it is easier to project oneself there.

This shift in perception can be seen in the uptake of languages other than French, across Algeria: for example, in 2011 applications for Spanish classes in Algiers increased by 25 %1. Moreover, the literate class of business people who today board aeroplanes from London to Algiers reinforces the image of better possibilities elsewhere. These passengers, unlike some of the older passengers flying in from Paris, never ask for help in filling out their landing cards and appear happy to – and very able to – speak English and read the anglophone press. In other words, migrants from Algeria to France or the UK perhaps differ in social class, just as they may differ in their migratory project. And reversing the angle, seen from Algers, perceptions of migration towards France and  elsewhere are not the same.

Algiers’ city centre sparkled for the arrival of President Hollande in December 2012, to the backdrop of a serious fire at la Grande Poste. The frantic clean-up and re-paint operation was almost fit for a king. Such efforts highlight that the Algerian system seems stuck in the contradictions of the past that stoke an ambiguous reverence-irreverence toward la France. Perhaps it is time for an on the ground study to understand whether in spite of an easily expressed visceral dislike of all things French, something has changed in the collective consciousness in terms of the choices and dreams of migratory destinations from Algeria?

One can argue that Paris today is no longer magique. Interest in the French first division is long gone, and the importance accorded to Spanish, English and Arabic underline a deliberate tendency to think further afield than France. Indeed, the cries of “Visca Barça”, “Hala Madrid” (and why not “Come on your Reds”?) during the football season perhaps suggest new directions for migration are definitively replacing the French El Dorado with a broader, more heteroclite and globalized Algerian migratory outlook.

***

Visto por Argel: ¿París ya no es magique?

Hoy en día, en las calles del centro de Argel, las camisetas del FC Barcelona, del Real Madrid y del Manchester United están mucho más presentes que las de los antiguos favoritos Olympique de Marseille (OM) y Paris Saint Germain (PSG). Hasta los equipos locales del Harrash (USMH) y Jeunesse Sportive Kabylie (JSK) ya no atraen tanto, sobre todo en los varones menores de 35 años. El ruido que emanaba de los barrios cercanos al bulevar Didouche Mourad y a la avenida Mohamed V, cuando Ronaldo marcó el gol que calificó al Real Madrid para los cuartos de final de la Champions la semana pasada, sólo se superó por los gritos que salieron de las casas cubiertas de antenas parabólicas cuando el Barça ganó contra Milán AC esta semana.

Puede ser que, como cantan los seguidores, París sea magique, pero ya no se percibe de esta manera desde Argel. El asunto del velo, Sarkozy maldiciendo a “la escoria” (léase los jóvenes franceses de origen árabe) y la asociación de Mohamed Merah con un “problema argelino” más amplio y sin embargo suavizado por las recientes disculpas de Hollande, puede que hayan reforzado que París sea más bien, cantémoslo, raciste. En 1980, el final de las medidas legales postcoloniales que vinculaban a Argelia y a Francia, facilitaban la logística de migración y de repatriación familiar, por las que la capital francesa representaba la única ruta hacia un lugar donde ‘es oro todo lo que reluce’. Pero mientras vaya disipándose la ambivalencia de ayer, Francia ya no es el único punto de referencia para los que sueñan con huir.

Actualmente, muchos académicos insisten en los vestigios arquitectónicos, administrativos y lingüísticos franceses como vectores de una identificación argelina con Francia dentro del imaginario poscolonial argelino. Aun así, Canadá, Dubai, España, Londres, Estados Unidos y Berlín están mucho más presentes en los proyectos migratorios de la juventud argelina. Las oportunidades que presentan lugares distintos a Francia se perciben con más importancia, resultando más fácil imaginar un proyecto de futuro allí.

Ese cambio de percepción se puede ver a través de una voluntad de aprendizaje de otros idiomas distintos al francés. Por ejemplo, en 2011, las inscripciones de los cursos de español aumentaron un 25 % en Argel2. Es más, los aviones que llevan pasajeros de Londres a Argel hoy, subrayan la existencia de las posibilidades fuera de Francia. Los jóvenes letrados “hombres de negocios” a bordo de los vuelos Londres – Argel, en contraste con ciertos pasajeros de más edad de los vuelos de París, no suelen pedir ayuda para rellenar los formularios de aterrizaje y parecen contentos y con un inglés más que medio en sus conversaciones y en sus lecturas de la prensa anglófona. Puede que los migrantes argelinos en Londres y París sean de distintas clases, o puede que la imagen que dan marque otra tendencia más reciente, que demuestra preferencias más allá de las francesas.

Brillaban las calles del centro de Argel para la llegada del presidente Hollande, semejante a las operaciones de limpieza y de pintura en blanco que se hacen para recibir a un rey, pero cuya visita fue sucedida por un pavoroso incendio en el centro principal de la sede de Correos (la Grande Poste). Estos esfuerzos ponen de relieve los problemas del sistema argelino, que parece estancado en las contradicciones del pasado y en un binomio reverencia-irreverencia por la France ¿Quizá sea tiempo de hacer un estudio de terreno para medir, si a pesar de la expresión de disgusto visceral hacia todo lo que sea francés, algo ha cambiado en la conciencia colectiva de los destinos imaginables de migración para los argelinos?

Se podría argumentar que París ya no es magique. Por lo menos, el interés en la liga francesa hace mucho que desapareció. La importancia otorgada a los idiomas español, inglés y árabe marca una tendencia consciente de pensar más allá de Francia. Los gritos de “Visca el Barça”, “Hala Madrid” y (¿porqué no “Come on you Reds”?) durante la temporada futbolera sugieren nuevas direcciones sustitutivas de El Dorado francés, con una vista más amplia, heterogénea y globalizada del mundo exterior.

  1. Statistic kindly provided by the Instituto Cervantes for 2010-2011.
  2. Estadística del curso 2010 – 2011 facilitada por el Instituto Cervantes de la capital argelina.


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