DzActiviste.info Publié le ven 7 Juin 2013

La opacidad sobre la salud del presidente Buteflika indigna a los argelinos

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“El régimen quiere imponer el silencio”, titulaba este lunes en portada el diario El Watan. “El mutismo sobre la salud del presidente revela el desprecio del pueblo”, afirmaba el rotativo Echorouk.

Los principales diarios argelinos expresaban el malestar y la indignación de la opinión pública y de parte de la clase política ante la carencia de información oficial sobre el estado de salud de Abdelaziz Buteflika, de 76 años, que ingresó urgentemente, hace 23 días, en el hospital militar Val-de-Grâce de París.

Buteflika padeció un “accidente isquémico transitorio sin gravedad” y cuyas “secuelas no son irreversibles”, declaró su médico, Rachid Bougherbal, el 28 de abril. Desde entonces otros responsables argelinos han dado noticias apaciguadoras sobre la evolución de la salud presidencial. El primer ministro, Adelmalek Sellal, aseguró hoy a la agencia oficial APS que el presidente “mejora día a día” y que “su vida nunca ha estado en peligro”, aunque debe mantener un reposo absoluto.

Pero ante la opacidad oficial, los argelinos tratan de informarse a través de la prensa francesa, que tampoco logra averiguar cómo se encuentra el ilustre huésped. Las funciones vitales de Buteflika están muy dañadas, aseguró la semana pasada el semanario parisino Le Point, que mantiene estrechas relaciones con el Elíseo.

Por haber osado romper el tabú, dos diarios argelinos, Monjournal y, su versión en árabe, Djaridati, fueron secuestrados el domingo de madrugada en Argel, por el Ministerio de la Comunicación. Este ha desmentido la confiscación, pero lo cierto es que los rotativos no fueron puestos a la venta.

Hichem Abud, un exoficial de la seguridad militar que fundó ambos diarios, explicó en la televisión France 24 que narraba a lo largo de dos páginas que la salud de Buteflika se había “degradado mucho” y estaba en un “estado comatoso”. Es “un coma que puede durar varios días o varias semanas”.

La fiscalía de Argel imputó el domingo a Hichem Abud por “atentar contra la seguridad del Estado, la unidad nacional, la estabilidad y el buen funcionamiento de las instituciones”. Hacía casi una década que en Argelia, donde la prensa escrita goza de bastante libertad, un periódico no había sido secuestrado y su director procesado por poner el peligro la seguridad del Estado.

Las iniciativas del Ministerio de Comunicación y de la fiscalía ponen de relieve el nerviosismo de las autoridades argelinas que se resisten a facilitar partes médicos, pero tampoco permiten que la prensa indague e informe por su cuenta.

“¿Por qué no nos enseñan al presidente en la televisión?”, se preguntó Hichem Abud tras recordar que, por ejemplo, el venezolano Hugo Chavez fue fotografiado con sus hijas tres semanas antes de fallecer.

Muchos argelinos se hacen la misma pregunta. Recuerdan que en 2005, cuando Buteflika fue operado en urgencias en el Val-de-Grâce, la televisión argelina sí mostró a los pocos días imágenes del jefe del Estado acompañado por su médico.

Varios partidos de la oposición, entre los que destaca el islamista Movimiento para la Sociedad y la Paz, instaron en las últimas horas al Consejo Constitucional a proponer al Parlamento que se aplique el artículo 88 de la Constitución que prevé la destitución del presidente en caso de “enfermedad grave y duradera” y si “está totalmente imposibilitado para ejercer sus funciones”.

El ictus presidencial ha dado al traste desde luego con los supuestos planes de Buteflika, que accedió a la presidencia en 1999, para solicitar un cuarto mandato como jefe del Estado a partir de abril de 2014. Hay incluso serias dudas de que pueda acabar el actual que expira dentro de once meses. Sea cual sea la gravedad de su estado la era Buteflika está acabada en el mayor país del Magreb.


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